Es la primera vez que la señora de pelo canoso ha sacado la foto de su padre de casa y ha pronunciado esa frase que ha estado atrapada en su silencio: “¿Dónde está?”.
Este fin de semana, lo que realmente me ha conmovido y preocupado profundamente de las manifestaciones en apoyo a Garzón, ha sido las pancartas con viejas fotos que nunca habían visto la luz del día, con la pregunta desgarradora de debajo: “¿Dónde está?”. Esa pregunta, como un grito monumental, me ha sacudido y sorprendido. ¿Dónde ha estado esa pregunta y esa foto todos estos años?
En Argentina, aun durante la dictadura militar, todas las semanas salían las familias a la Plaza de Mayo con las fotos de los desaparecidos con la frase: “¿Dónde están?” ¿Por qué en España se ha tardado 70 años en sacar las fotos a la calle? Supongo que se fue dejando: primero, el miedo durante la Dictadura, luego, la Transición mal hecha, y después… después, ¿qué?
Y ahora me pregunto, preocupada: ¿Cómo somos individualmente y como sociedad por no haber osado antes sacar las fotos de nuestros padres y abuelos desaparecidos o mal enterrados, y verbalizar esa pregunta? Y más inquietante aún: puesto que somos varias generaciones quienes hemos aprendido a no cuestionar, ¿qué otras preguntas llevamos atascadas por dentro y qué otras fotos tenemos en el armario, no sólo del pasado sino también de ahora, que no nos atrevemos a sacar? ¿Sobre qué otros temas no estamos saliendo a la calle ahora y tendrán que salir nuestros nietos por nosotros dentro de 70 años?
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